INFORME TÉCNICO. Conformación de la fábrica pesquera autogestiva: “La Recuperada. Cooperativa de Industria Pesquera y Alimenticia”. Necochea, provincia de Buenos Aires, 2010-2012.

El siguiente informe describe el proceso de conformación de la primera empresa recuperada correspondiente al sector de la industria pesquera argentina, situada en Necochea, ciudad de la costa sudeste bonaerense. Para realizar esta descripción caracterizaremos:

  • El contexto de surgimiento
  • La empresa originaria
  • La fuerza de trabajo fabril
  • El colectivo obrero que emprendió la recuperación
  • Las corrientes políticas que participaron del conflicto
  • El proceso conflictivo que decantó en la recuperación de la fábrica

1. Contexto de surgimiento:

Este proceso de recuperación inició a fines del año 2010, en Necochea, ciudad en la que desde fines del siglo XIX comenzó a desarrollarse la actividad pesquera comercial marítima local, con la radicación de pescadores inmigrantes mayormente procedentes del sur de Italia (Mateo, 2009).

En la década del 70 se expresó el apogeo del desarrollo de la actividad a nivel local, cuando se contabilizaron más de 40 embarcaciones dedicadas a la pesca costera y más de 20 plantas de procesamiento de pescado en las ramas fresquera y conservera. A partir de esa década, se produjo un progresivo desguace de la actividad que en el sector industrial implicó el cierre una a una de todas plantas de procesamiento de pescado, con la consecuente pérdida de más de 3.000 puestos de trabajo. En el siguiente gráfico se muestra la disminución en la cantidad de empresas y puestos de trabajo desde 1970 en adelante:

Gráfico Nº1: Desmantelamiento del sector industrial pesquero de Necochea-Quequén entre 1970 y 2012:
Fuente: Elaboración propia en base al archivo de La Recuperada.

En el año 2012 se produjo el cierre de la última planta procesadora que continuaba en funcionamiento, la firma Incoop S.A. Por otra parte, el sector extractivo no corrió la misma suerte. Si bien disminuyó notablemente el número de embarcaciones costeras, que para 2012 habían descendido a 16 (Comesaña, J. y Nogueira, J.L., 2013), y para 2015 era de 4 lanchas, por el contrario, comenzaron a operar barcos de altura y buques congeladores y factoría. Esto hizo que los volúmenes extraídos, si bien descendieran en número con respecto al apogeo de la actividad -representando hasta 4 veces menos que en los 70-, no signifiquen la desaparición de la actividad como sí lo hizo la industria en tierra. Esto se expresa en términos numéricos en la siguiente tabla:

Tabla Nº1. Distribución de los desembarques en el puerto de Quequén/Necochea para las flotas costera y de altura en relación con los respectivos desembarques totales, período 1961-2012:

Necochea/Puerto Quequén
Año Desembarques totales Flota costera Flota fresquera de altura y buques congeladores y de factoría
1961 7.135,6 tn 7.135,6 tn 0 tn
1972 15.083,6 tn 15.083,6 tn 0 tn
1980 29.318,3 tn 4.251,2 tn 25.067,1 tn
1992 35.814,4 tn 5.014,1 tn 30.800,3 tn
2002 5.467,0 tn 3.826,9 tn 1.640,1 tn
2012 6.459,4 tn 3.746,5 tn 2.712,9 tn

Fuente: Elaborado a partir de datos de MINAGRI.

Lo que se modificó notablemente en el sector extractivo con posterioridad a la década del 70 fue el destino de los desembarques, que en su mayoría no eran procesados a nivel local sino que se destinaban a otros puertos, principalmente para empresas marplatenses.

El desguace industrial a nivel local estuvo ligado a políticas de concentración empresarial y centralización de la operatoria pesquera portuaria en la ciudad de Mar del Plata y en la región patagónica. Esto produjo en la provincia de Buenos Aires el cierre de pequeñas y medianas empresas pesqueras y la desaparición de enclaves industriales de menor envergadura con respecto a la rama, como el caso de Necochea y otras ciudades como Bahía Blanca, Monte Hermoso, San Clemente del Tuyú y Claromecó. Estas políticas comenzaron durante el gobierno dictatorial iniciado en 1976 y prosiguieron durante los gobiernos siguientes hasta la actualidad. Actualmente, Puerto Quequén es un enclave ligado preponderantemente al sector agroexportador.

La concentración del capital pesquero a nivel nacional se ligó a la precarización de la fuerza de trabajo que se acentuó fuertemente durante la década del 90, lo cual se manifestó en la expulsión de trabajadores registrados bajo el convenio colectivo vigente en la rama (CCT Nº161/75) y la recontratación de parte de esa fuerza de trabajo bajo el régimen de cooperativización fraudulenta (Mateo, Nieto y Colombo, 2010).

El caso de La Recuperada se produjo durante el gobierno nacional de Cristina Kirchner, en una etapa que Dinerstein ubica como marcada por la contención estatal de este tipo de experiencias (2007: 544). De acuerdo a la autora, esta política inició a partir del año 2003 con el objetivo de “despolitizar” las acciones más radicales de los trabajadores (2007: 529), lo cual se expresa en los programas sociales destinados a este tipo de experiencias desde el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (tales como el Programa de Trabajo Autogestionado, que llegó a incluir a 318 empresas recuperadas hacia 2013)[1] y en las facilidades estatales otorgadas para realizar la inscripción como cooperativa con la mediación del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social. En el ámbito local gobernaba el radicalismo, y la principal fuerza política opositora eran sectores del peronismo ligados al kirchnerismo. Ninguna de estas fuerzas políticas logró -a pesar de sus intenciones manifiestas- torcer el detrimento del sector pesquero local.

2. La empresa originaria

La Recuperada proviene de Industrial Pesquera S.A., empresa dedicada al procesamiento de pescado fresco para exportación radicada en Necochea desde el año 1972. Los propietarios de la firma eran Concepción Ursino y sus dos hijos, Pablo Bruno y Carmelo Bruno, que se dividían las acciones en partes iguales. Las principales especies procesadas eran el lenguado y la raya, y los destinos primordiales en el año 2010 eran Europa y Estados Unidos.

3. La fuerza de trabajo fabril

En diciembre de 2010, momento en que marcamos el inicio del proceso de recuperación, el número de trabajadores efectivos en Industrial Pesquera era de 27 obreros y obreras, de los cuales la gran mayoría eran fileteros, y una proporción menor eran peones y envasadoras. Las mujeres eran quienes efectuaban las tareas de envasado mientras que los varones ocupaban el resto de puestos de trabajo.

En épocas de mayor ingreso de pescado, llegaban a desempeñarse un número similar de trabajadores eventuales, cuya contratación temporaria dependía del volumen de materia prima extraído.

4. El colectivo obrero que emprendió la recuperación

Del total de los 27 trabajadores con relación contractual por tiempo indeterminado que allí se desempeñaban, fue una minoría de 7 obreros la que dio los primeros pasos y finalmente llevó a cabo la recuperación de la empresa, entre los meses de enero y abril del año 2011. A ese grupo original se sumó un trabajador temporario que había sido peón en la planta años anteriores, y un miembro de la organización local “Cruz del Sur” integrante del Frente Popular Darío Santillán, que participó activamente del proceso de recuperación.

El nombre que eligieron para la cooperativa de trabajo enmarcada en el proyecto autogestivo fue “La Recuperada”, cuya conformación inicial fue de nueve integrantes. De acuerdo a su género, tarea y tipo de relación contractual, vemos que siete eran varones y dos mujeres, de los cuales ocho tenían una vinculación con la firma anterior, dos eran fileteros, cuatro eran peones y dos envasadoras; cuatro poseían contrato por tiempo indeterminado, tres eran eventuales y uno temporario (que al momento de la recuperación realizaba la venta ambulante de pescado fresco). El miembro de la organización del FPDS se encontraba desocupado cuando se integró a la cooperativa, y cursaba el segundo año de las carreras Licenciatura en Administración de Empresas y Contabilidad. En la siguiente tabla volcamos la información precedente, a la cual se agregan los nombres y los cargos que ocuparon cada uno de los integrantes en el consejo de administración de la cooperativa conformada:

Tabla Nº2. Conformación inicial del colectivo obrero de La Recuperada:

Nombre Puesto anterior Tipo de contratación Cargo en cooperativa
Darío Filetero Planta permanente Presidente
Julio Peón Planta permanente Secretario
Mario Filetero Planta permanente Síndico
Hugo Peón Eventual Tesorero
Angélica Envasadora Planta permanente Vocal
Natalia Envasadora Eventual Vocal
Edgardo Peón Eventual Vocal
Julián Peón Temporario Vocal
Matías Desocupado Vocal

Fuente: Elaboración propia.

5. Las corrientes políticas que participaron del conflicto

En los meses iniciales del conflicto, el grupo obrero que emprendió la recuperación contó con un importante apoyo social, político y comunitario, ya que intervinieron a favor de los trabajadores la dirigencia local del Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA) que los nucleaba, la organización “Cruz del Sur” que formaba parte del Frente Popular Darío Santillán, la Corriente Sindical Peronista (CSP, agrupación liderada por Hugo Moyano a nivel nacional) que integraba la CGT, funcionarios y concejales del kirchnerismo y el peronismo federal, docentes y estudiantes de la carrera terciaria de Trabajo Social, investigadores y vecinos.

La seccional necochense del STIA estaba dirigida por Juan Pablo Moreno (de filiación política peronista) y alineada -durante el tiempo en el que se desarrolló el conflicto- con la CSP. Su accionar fue disímil ante los tres cierres de empresas pesqueras que se produjeron en Necochea entre 2011 y 2012; si bien en las tres ocasiones acompañó e impulsó acciones junto a los obreros para impedir el cierre de las fábricas y participó de reuniones entre las partes en el Ministerio de Trabajo hasta que se dictó el ingreso al concurso de acreedores, solo en el caso de La Recuperada promovió la recuperación de la empresa y la conformación de la cooperativa[2].

La organización Cruz del Sur integraba en 2011 el Frente Popular Darío Santillán, agrupación político-social que a nivel nacional nació a partir del movimiento de desocupados organizado en el marco de la crisis neoliberal de 2001. Fue un desprendimiento del MTD Aníbal Verón, y sus posicionamientos políticos incluyen la coexistencia de variadas tradiciones de izquierda, autonomistas y peronistas. En el caso de Necochea, quienes fueron sus fundadores y participaron activamente en este proceso de recuperación, eran adherentes al movimiento zapatista. Desde esa perspectiva pregonaban la autogestión y la autonomía con respecto al patrón capitalista.

La corriente política y sindical CSP se presentaba como opositora a otro sector de la CGT vinculado al espacio político denominado 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, conducido por el “Momo” Venegas.[3] En comunicados de prensa referidos a la situación en la fábrica pesquera, expuso a su vez críticas al ejecutivo y otros reclamos municipales,[4] y luego impulsó la candidatura electoral de Horacio Tellechea por el Frente para la Victoria, concejal en funciones al momento del cierre de Industrial Pesquera, que resultó ganador de la intendencia en octubre de 2011.

Docentes de Trabajo Social que participaron activamente del conflicto también estaban ligadas al sector peronista de la CSP, una de ellas en 2011 ocupó un cargo de funcionaria gubernamental en el sector de Desarrollo Social local.

De acuerdo a testimonios obreros, en febrero comenzaron a realizarse asambleas abiertas en la fábrica con frecuencia semanal en las que se debatía sobre posibles acciones a realizar, a las que además de los trabajadores de Industrial Pesquera concurrían asiduamente el secretario gremial y el abogado del STIA, integrantes de la organización del FPDS y docentes y estudiantes de la carrera de Trabajo Social del ISFD Nº31. En ese contexto, en el mes de marzo de 2011 comenzó a circular la posibilidad de conformar una cooperativa de trabajo y de recuperar la empresa, idea que los obreros atribuyeron al FPDS y el STIA. La transmisión de las experiencias de la fábrica ceramista Zanón[5] y del Hotel Bauen[6] actuaron como puentes para que los trabajadores conocieran en términos concretos de qué se trataba esta propuesta. Así lo expresan dos testimonios:

“Nos empezamos a informar, ahí vino Santiago (dirigente del FPDS), vino con sus ideas, sus cosas, nos empezó a explicar junto con Guille (abogado del STIA) cómo era el tema de la cooperativa. Nosotros teníamos ganas de trabajar, no sabíamos qué nombre ponerle, cooperativa o no cooperativa, no sé qué formato. La idea era ponernos a laburar” (Darío, trabajador de La Recuperada 35 años).[7]

“…del video de Zanón, creo que de ahí salió todo y nos dio un poco más de fuerza, o sea, de fuerza de todo lo que podíamos hacer, yo cuando entre acá no tenía ni idea que me podía quedar acá y trabajando de forma de trabajador, trabajando entre nosotros” (Julián, trabajador de La Recuperada, 29 años).[8]

Cabe destacar que no había vínculos entre el FPDS y obreros de Industrial Pesquera hasta el momento del inicio del conflicto, y que la decisión de concurrir a la planta por parte de integrantes de Cruz del Sur fue motivada a partir del conocimiento de esa situación mediante la prensa local.

6. El proceso conflictivo que decantó en la recuperación de la fábrica

El conflicto en Industrial Pesquera S.A. inició en diciembre de 2010 a raíz de la parálisis de la producción, cese del pago de los salarios y desabastecimiento de materia prima, las cuales configuran secuencias típicas de la generalidad de los procesos de recuperación propios de la historia reciente argentina (Ruggeri, 2009:161). En el marco de la inactividad en la planta, los empresarios ofrecieron a los trabajadores tomarse una licencia sin goce de sueldo. La mayoría de los trabajadores no aceptó, ya que significaba pasar varios días sin ingresos, en fechas que incluían los festejos de fin de año. Por eso, decidieron continuar yendo a la planta procesadora ubicada en la zona portuaria local a cumplir horario con la ropa de trabajo. Las jornadas se aletargaban ya que no había tareas que realizar, por lo que transcurrían entre charlas y mates en la cocina de la planta. Estas acciones no eran habituales en la cotidianeidad obrera fabril, en la cual solo se disponía de quince minutos de descanso por jornada laboral en forma separada para fileteros, peones y envasadoras.

Luego de varios días, al no obtener respuestas por parte de la patronal, un grupo de obreros planteó salir a la vereda de la planta y quemar gomas en la calle aledaña, para visibilizar que estaban sin trabajo y sin ingresos. Darío y Rubén, delegados gremiales de planta, interpelaban todos los días a los empresarios para exigirles el pago de los salarios atrasados, sin obtener respuesta. La bronca se incrementaba día a día, y tuvo un punto de inflexión cuando un trabajador encontró a la propietaria de la empresa en un hipermercado local, con su carro de compras lleno de productos. La noticia se esparció con indignación entre los obreros y motivó a que, tras una insistencia telefónica de Darío, los empresarios concurrieran a la planta con 2.200 pesos para distribuir entre todos los trabajadores que allí se encontraban. Su repartición dio un total de 120 pesos para cada uno, lo cual representaba entre el 4 y el 5% de su salario promedio para el año 2010.

En ese momento, un trabajador (Julio), expresó a Darío la idea de utilizar ese dinero para comprar pescado en la banquina del puerto, procesarlo y luego venderlo. Darío estuvo de acuerdo con la propuesta, ambos la compartieron con el resto de los trabajadores y consiguieron que otros dos se unieran a ese proyecto autogestivo. Un quinto obrero fue el encargado de realizar la compra de pescado en la banquina, ya que era quien efectuaba esta tarea en Industrial Pesquera y por ello tenía vínculos previos con los capitanes de barco que allí desembarcaban. Filetearon el pescado entre los cuatro, pero solo Darío y Julio salieron a venderlo de forma ambulante. Una vez terminada la venta de la totalidad de pescado procesado, los integrantes del grupo autogestivo lograron duplicar los 120 pesos iniciales. En las semanas siguientes repitieron el procedimiento cada vez que obtuvieron pescado en el puerto.

La situación conflictiva en la fábrica cobró un nuevo viraje a inicios de febrero, cuando al llegar los trabajadores se encontraron con la planta cerrada sin la presencia de la patronal. Darío fue el encargado de consultar qué sucedía al sereno de la fábrica de hielo lindante, empresa cuyos propietarios eran los mismos dueños de Industrial Pesquera. Este empleado refirió que tenía la llave de la planta, pero también órdenes patronales de no abrir la puerta. A los pocos minutos ya circulaba entre los obreros la idea de entrar a la planta y ocuparla, para que los empresarios no vuelvan a impedir el ingreso. A tal fin, un grupo fue buscar gomas por el barrio para cortar la calle nuevamente. Uno de los propietarios acudió prontamente a la planta, y tras una discusión le dejó la llave a Darío.

A partir de allí comenzó la ocupación permanente de la fábrica. Además de Darío y Julio, otros obreros se sumaron a pasar la noche. Uno de ellos fue Julián, que había sido trabajador temporario en la planta y pasó una mañana de enero vendiendo cornalitos. Allí se anotició del conflicto y comenzó a participar activamente de las acciones emprendidas.

En esas semanas iniciales se acercaron a los obreros las organizaciones políticas y actores comunitarios mencionados en el apartado anterior. Se realizaron varias audiencias en la sede local del Ministerio de Trabajo, a las que concurrían representantes empresariales y gremiales. Los empresarios aducían una crisis por la cual habían contraído grandes deudas que no podían pagar con proveedores y entidades públicas, debido a un descenso de la rentabilidad. Por esta misma razón, decían, tampoco poseían dinero para abonar los sueldos atrasados. Entonces, como resultado de estas primeras reuniones en la dependencia estatal, se procedió a la solicitud de ayuda financiera tanto al gobierno nacional como provincial, con intermediación de funcionarios y concejales locales ligados al kirchnerismo. En sus inicios, las gestiones realizadas fueron en vistas el ingreso al Programa REPRO destinado a empresas en crisis y a los créditos Bicentenario, lanzados desde el año 2010.[9] Sin embargo, con el correr de los días quedó en evidencia la distancia entre los montos que ofrecían los planes de financiamiento estatal y la suma que según los propietarios era necesaria para reactivar la fábrica.[10] El retiro definitivo de la patronal se concretó a principios de abril.[11] En este nuevo contexto la conformación de una cooperativa de trabajo se presentó como la única posibilidad de continuidad laboral. Fue entonces cuando el emprendimiento espontáneo de fileteado de pescado en la planta se enlazó con un movimiento más amplio a nivel nacional e internacional: la recuperación de empresas con autogestión obrera de la producción.

En el transcurso de estos cuatro meses, muchos obreros se retiraron de la fábrica impulsados por la necesidad de obtener otro trabajo en vistas de la reproducción propia y de su familia.[12] El tiempo extendido durante el cual no obtuvieron ningún ingreso (a excepción de los 120 pesos anteriormente mencionados) fue uno de los factores que contrariaron el involucramiento de la totalidad de obreros en la recuperación, cuestión que algunos de los integrantes de La Recuperada combatieron con la venta ambulante de pescado durante enero, febrero y marzo. Las amenazas patronales que versaban sobre la imposibilidad de obtener financiamiento estatal para lograr la reactivación de la unidad productiva si se conformaba una cooperativa, fue otro punto que contrarió la decisión de un sector de obreros para integrar el formato laboral autogestivo. Otro factor fue la aversión hacia la forma “cooperativa”,[13] vinculada con las propias experiencias en cooperativas fraudulentas.[14] Finalmente, el descreimiento de que los obreros, por sí solos, podrían llevar adelante una fábrica,[15] también operó como limitante para la integración al formato autogestivo. Sin embargo, a pesar de que estas cuestiones contrariaban la consecución de la recuperación, la misma fue emprendida por un tercio de los trabajadores de planta de Industrial Pesquera, que vencieron todos estos obstáculos.

El grupo autogestivo, a excepción de Darío y Julio, fue fluctuante en cuanto a sus miembros durante sus primeros días. Finalmente, se incorporaron los 6 trabajadores que junto a ellos conformaron “La Recuperada”, constituida como cooperativa de trabajo entre fines de abril y principio de mayo del 2011. Como sucede en la mayoría de este tipo de emprendimientos obreros, la conformación de una cooperativa de trabajo fue motivada por la necesidad de gestionar subsidios, el ingreso a programas estatales y también guardar el carácter jurídico necesario para solicitar los permisos provisorios para la continuidad laboral inmediata y la expropiación de la unidad productiva (Brunet y Pizzi, 2011: 269).

Debido a que en algunas oportunidades tenían dificultades para adquirir materia prima en el puerto, buscaban otras tareas laborales que les permitiera obtener algún ingreso, tales como lavado de autos en la planta, venta de hielo y organización de peñas.

En el año 2012 se produjo el cierre de la última planta procesadora que continuaba en funcionamiento, la firma Incoop S.A. Por otra parte, el sector extractivo no corrió la misma suerte. Si bien disminuyó notablemente el número de embarcaciones costeras, que para 2012 habían descendido a 16 (Comesaña, J. y Nogueira, J.L., 2013), y para 2015 era de 4 lanchas, por el contrario, comenzaron a operar barcos fresqueros de altura y buques congeladores y factoría de arrastre y poteros. Esto hizo que los volúmenes extraídos, si bien descendieran en número con respecto al apogeo de la actividad -representando hasta 4 veces menos que en los 70-, no signifiquen la desaparición de la actividad como sí lo hizo la industria en tierra. Esto se expresa en términos numéricos en la siguiente tabla:

Tabla Nº3. Cantidad de acciones conflictivas emprendidas durante el proceso de recuperación, discriminadas por tipo de acción:

Tipo de acción conflictiva Cantidad de acciones
Ocupación del lugar de trabajo 1
Ocupación de un edificio público 2
Manifestaciones callejeras 5
Corte de calle 1
Conformación de una cooperativa/ Recuperación 1
Manifestaciones comunicacionales 1
Manifestaciones de baja intensidad (peñas, festivales) 6
Reuniones entre partes 6
Total 23

Fuente: Nogueira y Schulze, 2018.

Tabla Nº4: Sujetos que emprendieron las acciones conflictivas implicadas en la recuperación:

Sujetos que emprendieron las acciones Cantidad de acciones
Trabajadores/as 6
Trabajadores/as y Sindicato 10
Trabajadores y otras organizaciones políticas 5
Trabajadores y otras personificaciones sociales 1
Dirigentes gremiales y organizaciones políticas 1
Total 23

Fuente: Nogueira y Schulze, 2018.


Referencias:

Brunet, I. y Pizzi, C. (2011). Capitalismo y subjetividad obrera. El movimiento de empresas recuperadas en Argentina. Madrid, España: Biblioteca Nueva.

Dinerstein, A. (2007). Workers’ factory takeovers and new state policies in Argentina: towards an ‘institutionalisation’ of non-governmental public action? Policy y Politics , vol 35, no 3, 529–550.

Mateo, J. M. (2009). Cosechando el mar en lanchas amarillas. Alemania: Editorial Académica Española.

Mateo, J. M.; Nieto, A. y Colombo, G. (2010). Capítulo 10: Precarización y fraude laboral en la industria pesquera marplatense. El caso de las cooperativas de fileteado de pescado. Estado actual de la situación y evolución humana de la rama 1989-2010. En Concurso Bicentenario de la Patria, Premio Juan Bialett Massé (págs. 177-203). Buenos Aires: Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.

Nieto, A. (2014). Industria pesquera y mundo obrero. En Barreneche, O., Historia de la provincia de Buenos Aires. Del primer peronismo a la crisis de 2001 (págs. 329-357). Argentina: Edhasa/Unipe.

Nogueira, M. L., Schulze, M. S. (2018). Conflictividad sociolaboral y recuperación de empresas pesqueras en Argentina, Necochea/Quequén (2010-2012). Conflicto social Nº18, 1-25.

Nogueira, M. L. (2018). Entre la precarización y la autogestión: estrategias laborales y subjetividades            inherentes a las y los trabajadores de la industria pesquera de Mar del Plata y Necochea-Quequén, 1997-2012. Tesis de posgrado. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. En    Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.1662/te.1662.pdf

Nogueira, M. L. (2019a). Lo que el viento se llevó: Cambios en la actividad pesquera comercial marítima de puerto Quequén tras la reestructuración capitalista. (argentina, 1970-2012). Revista Coordenadas, Año VI, Nº1, 1-27.

Nogueira, M. L. (2019b). El papel de las luchas previas en la trayectoria de una empresa pesquera recuperada por sus trabajadores (Necochea, 2004-2011). Revista Archivos de historia del movimiento obrero y la izquierda, Año VIII, Nº15, 119-142.

Pérez Comesaña, J. E. y Nogueira, J.L. (2013). Evolución de la pesca costera de arrastre de fondo en Puerto Quequén, provincia de Buenos Aires, Argentina: Periodo 1999-2010. Rev. Mus. Argent. Cienc. Nat., vol.15, n.2.

Ruggeri, A. (comp.). (2009). Las empresas recuperadas: autogestión obrera en Argentina y América Latina. Buenos Aires: Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras.


Citas

[1] Informe del Programa de Trabajo Autogestionado del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, noviembre de 2013.

[2] Esta cuestión fue analizada en Nogueira, 2019b.

[3] Un desarrollo del posicionamiento político de la CSP hacia fines del año 2010 puede encontrarse en el diario digital “Voces de Necochea”, en un artículo publicado el 13 de noviembre de 2010, disponible en www.vocesdenecochea.com.ar/noticias/print.php?id=1289665680&archive=1297547489

[4] Ecos Diarios, ediciones del día 31 de enero y 25 de abril de 2011.

[5] La experiencia de Zanón fue transmitida a los obreros por parte de integrantes del FPDS a través de un audiovisual realizado por los trabajadores de la fábrica ceramista. Luego, este video fue expuesto en una de las peñas realizadas en la planta de Industrial Pesquera, en el marco del conflicto.

[6] La experiencia del Hotel Bauen fue transmitida por miembros del equipo de investigación dirigido por el Dr. José Mateo, que junto a él se acercaron a brindar apoyo a la fábrica durante el conflicto.

[7] Entrevista grupal a La Recuperada, realizada por la autora el 24 de octubre de 2011.

[8] Entrevista a Julián, realizada por la autora el 30 de octubre de 2011.

[9] Ecos Diarios, 8 de febrero de 2011.

[10] Ecos Diarios, 31 de marzo de 2011.

[11] Ecos Diarios, 7 de abril de 2011.

[12] Ecos Diarios, 31 de marzo de 2011.

[13] Entrevista a Mario, 52 años, filetero en La Recuperada, realizada por la autora el 27 de octubre de 2011.

[14] En referencia a las cooperativas conformadas por el empresariado a fin de precarizar la fuerza de trabajo en la industria pesquera, formato laboral que se impuso en los 90 en el sector pesquero bonaerense en el marco de la crisis y reconfiguración de la industria pesquera (Mateo, Nieto, Colombo, 2010)

[15] Entrevista a Julián, realizada por la autora el 30 de octubre de 2011.